Virtud Cristiana de la Caridad
Este año, el valor que centrará nuestra propuesta educativa y la virtud que se relacionan nos permiten entrar de lleno en el corazón de nuestro Carácter Propio y nos permite comprender el amor de Dios.
Nosotros estamos acostumbramos a mirarnos a nosotros mismos y a mirar de perfil a los demás. Es un síntoma de una sociedad enferma que busca construirse de espaldas al dolor. Hoy vivimos en burbujas de cuidado: los papás y mamás nos evitan el sufrimiento, los adultos no conocen a los vecinos, los amigos se tienen por las “redes” y se diluyen las enfermedades y la muerte como si eso fuera un sueño o una serie de una plataforma. Vivimos a espaldas de la realidad porque es cruda y dura, y conocemos del mundo lo que otros nos enseñan y nos destacan. Cada día desayunamos noticias que han tapado a otras que parecen desaparecer. Noticias que son situaciones que ocurren a personas como nosotros: cerca y lejos.
La compasión que manifestamos al cuidar y acompañar a los que sufren nos da la ocasión de hacer concreta la virtud de la Caridad. Respecto del otro, la virtud de la caridad permite amar al prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios. Es algo que no podemos con nuestras fuerzas: Dios mismo viene en nuestra ayuda para que sea posible. La Iglesia lo ha entendido siempre como parte importante de su misión: nadie ama a Dios a quien no ve si no ama a su prójimo a quien ve. (1Jn 4,20). Cualquier Obra de Misericordia que ejercemos en cada parroquia, a través de Cáritas, en las acciones solidarias del colegio, o en cada familia, va en esta misma dirección.
Analicemos ahora algunas obras de misericordia, que nos ayuden a examinar nuestra propia vivencia personal
• La tradición cristiana de visitar a los enfermos, de lavar sus heridas, de consolar a los afligidos no se reduce a una mera obra de filantropía, sino que es una acción a través de la cual tocamos “la carne sufriente de Cristo”. Ese legado lo recibimos de Santa Isabel, princesa de Hungría, quien a sus veinte años organizó el primer hospital de la historia. Hoy tratamos de vivir lo mismo en los centros de acogida para personas vulnerables y para toxicómanos que tiene la TOR en la Provincia2
.
La presencia junto a los enfermos nos revela que la salvación no es una idea abstracta, sino una acción concreta En el gesto de limpiar una herida, la Iglesia proclama que el Reino de Dios comienza entre los más vulnerables. Y, al hacerlo, permanece fiel a Aquel que dijo: «Estaba [...] enfermo, y me visitasteis» (Mt 25,35.36). Y es lo que se hace presente y concreto cuando la Iglesia implica a todos en una campaña contra el hambre, cuando las religiosas abrazan a un niño desnutrido, cuando un sacerdote acoge a un moribundo anónimo, allí cada uno de los que formamos la Iglesia realiza su vocación más profunda: amar al Señor allí donde Él está más desfigurado.
Este año celebramos el VIII centenario de la muerte de San Francisco de Asís. Él vivió ese momento final con una serenidad y una elegancia que anhelamos todos; de tal manera que esperó a la hermana muerte cantando y rodeado de los frailes. ¿Por qué apartamos la muerte de nuestras conversaciones, de nuestra reflexión y hasta de la oración? Es lo más seguro que tenemos y exige una pedagogía que hemos de retomar y ofrecer. Es una oportunidad de integrar un momento de la vida con esperanza y con sentido y hacerlo desde los primeros momentos de esta. Todo ello nos exige hablar de cielo, de vida eterna, de ángeles, de un Dios de Amor y no tener miedo. De ello nos dan lecciones nuestros abuelos y mayores.
Recordemos que hay dos Obras de misericordia en este ámbito: orar por los difuntos y dar sepultura a los que mueren. Porque somos familia y somos amados en lo que somos desde el primer instante de la vida y porque lo perdemos al instante posterior de llegar la muerte. Hemos de saber acompañarnos en el duelo, estar presentes en esos momentos y aprender palabras nuevas que consuelen. La conciencia de la muerte no es, para nosotros, otra que la conciencia del cielo, de la justicia verdadera, de la victoria definitiva del bien sobre el mal, de la vida... para siempre.
CAMBIA LA MIRADA, CAMBIA EL MUNDO
ADVIENTO: “Prepara el corazón, enciende la esperanza”
CUARESMA: “Mira con el corazón, cura con las manos”
PASCUA: “Resucitados para amar: la fiesta de la misericordia”
Basados en el documento oficial del valor de la MISERICORDIA.
OBJETIVOS GENERALES
|
ED. INFANTIL |
|
● Valorar la sencillez, la alegría y el cuidado en las relaciones y en la convivencia diaria. ● Desarrollar actitudes de empatía, aprendiendo a reconocer los sentimientos y necesidades de los demás. ● Identificar y realizar pequeños gestos y acciones que ayuden, acompañen y hagan sentir bien a los otros.
|
|
ED. PRIMARIA |
|
● Fomentar actitudes de encuentro, diálogo y respeto, aprendiendo a construir puentes en las relaciones con los demás. ● Aprender a mirar al otro con empatía, comprensión y cercanía, evitando juicios y valorando la dignidad de cada persona. ● Descubrir la importancia de sentirse acogido y acompañado, desarrollando también la capacidad de acoger y cuidar a los demás. ● Promover actitudes y acciones concretas de cuidado, compromiso y solidaridad que ayuden a transformar positivamente la realidad que nos rodea.
|
|
ESO - BACHILLERATO |
|
● Desarrollar una mirada crítica y comprometida ante las situaciones de injusticia, promoviendo respuestas basadas en la misericordia, la dignidad humana y el cuidado de los más vulnerables. ● Fomentar una cultura de hospitalidad y acogida en el colegio, favoreciendo relaciones abiertas, inclusivas y respetuosas con todas las personas. ● Reflexionar sobre el sentido de la vida, la fragilidad y la muerte a la luz de la experiencia y espiritualidad de San Francisco de Asís, cultivando una mirada serena y esperanzadora. ● Educar la sensibilidad y la capacidad de mirar al que sufre desde la compasión y la cercanía, siguiendo el ejemplo del Buen Samaritano. ● Analizar críticamente la relación con las redes sociales y la tecnología, favoreciendo un uso consciente que ayude a romper dinámicas de aislamiento y promueva el encuentro auténtico con los demás.
|
PASEO NTRA. SRA. DE LOS DOLORES, 2
45800 Quintanar de la Orden
Teléfono y Fax
925180843
El horario de atención a las familias es de lunes a viernes de 10:00h a 12:00h
El horario de atención a las familias es de lunes a viernes de 09:00h a 10:00h
Solicitar cita previa llamando al teléfono o escribiendo un email a:
orientacion@colegiodolores.org
Telf: 925180843.